Los cambios que se producen en el cliente-consumidor se acentúan ante la expansión de la colaboración y dimensión social de la Web. El consumidor ahora es el medio y el mensaje, el nuevo centro de cualquier dinámica comercial. Opina, comparte y extiende su visión personal sobre productos, marcas, empresas o servicios sin intermediario alguno, directamente al resto del mercado. Es la democratización de la comunicación. El mercado se enfrenta a clientes más ilustrados y exigentes y los más jóvenes parecen llevar la comunicación 2.0 en su ADN. Comunicación 2.0 significa utilizar Internet como medio de difusión principal de las comunicaciones, por lo que los jóvenes utilizan los medios que hay en Internet para comunicarse con sus amigos y familiares, y cuando lo necesiten con empresas e instituciones. Estos medios son libres, totalmente, y por eso gran parte de 'culpa' de las revoluciones que estamos viviendo en África (Libia y Egipto) son causa de esta liberalización en la comunicación.
Según Nielsen, el 10% del tiempo que se dedica a Internet se pasa en redes sociales, tres de cada cuatro búsquedas en Google hacen referencia a éstas, el 80% de los internautas pertenecen a una red social y España es el séptimo país en número de usuarios. Ahora bien, este fenómeno social es más lúdico que empresarial o la inversa dependiendo del tipo de red social y del tipo tipo de actividad de la empresa. Un ejemplo, si nuestra empresa confecciona disfraces tiene el perfil idóneo para estar en, este caso la red social con más adeptos, Facebook, porque los usuarios de esta red quieren compartir principalmente aficiones y otros temas relacionados con el ocio y el entretenimiento; si fuéramos una empresa de pronto moda Facebook, o bien Tuenti, también serían redes sociales en las que no podríamos faltar.
Ahora bien, qué ocurre si nuestra empresa no es de tendencias de moda, productos o servicios de entretenimiento y comercializamos, por ejemplo, juguetes tradicionales o seguros. En este caso podemos tener nuestro perfil igualmente en las redes sociales, particularmente en Facebook; pero, ¿cómo?, aquí la clave es el mensaje, es decir, de poco nos serviría comunicar simplemente el nombre de la empresa o del producto, por ejemplo “Seguros Doménech”, nadie nos haría caso y no tendríamos ningún seguidor. El mensaje sera el encargado de generar poder de atracción sobre el producto o servicio y hará que paulatinamente se vayan uniendo seguidores a la marca. Esto significa que en lugar de crear un perfil “Seguros Doménech”, crearíamos un perfil del tipo “No quiero lo que no necesito de los seguros” porque no todas las coberturas que tengo que contratar 'obligatoriamente' con un seguro 'tipo' son aptas para todos los asegurados, por lo que si el “Seguro Doménech” es capaz de personalizarse para cada asegurado y lo comunico con un mensaje 'simpático' y comprensivo para el receptor de las redes sociales, a partir de ese momento se cumplirá el efecto de comunicación exponencial (marketing viral boca – oreja) y se habrá cumplido el efecto de la democratización de la comunicación.
Ahora más que nunca hay que 'conversar' con el mercado, es decir, escuchar, valorar y responder. Las empresas deben participar de la comunicación 2.0 (definición apuntada en el primer párrafo) y no ser un mero espectador o receptor del flujo de comunicación generado en las comunidades on-line. Estos medios sociales van a desempeñar un papel muy relevante como canales directos de comunicación. Las nuevas herramientas de comunicación 2.0 pueden ayudar a establecer una comunicación one-to-one ampliada. Me explico, si somos una empresa que comercializa productos que incluyen algún tipo de tecnología, como por ejemplo vigilabebés, podemos utilizar Twitter para aportar información sobre su utilización funcionamiento u otras dudas que hagan determinados clientes sobre estos productos y que en un futuro puedan repetirse en otros nuevos clientes, es decir, utilizamos Twitter como canal de resolución de consultas 'conversando' en tiempo real, y como canal apto para compartir dichas consultas con otros clientes.
Debemos afrontar este reto y, primero tenemos que ser conscientes de que estamos ante una cultura de comunicación totalmente nueva; segundo, el reto que supone el pequeño cambio organizativo necesario para afrontar esta nueva realidad; tercero, la puesta en valor del talento y la creatividad, esto es, como he mencionado anteriormente, mensajes claros y de valor añadido; y cuarto, realizar un seguimiento activo de lo que se dice de la empresa en dichas redes sociales y, en función de lo que se detecte, hay que reaccionar y anticiparse a posibles acontecimientos.
En definitiva, se trata de considerar los medios sociales como un canal más, y necesario, en la empresa. Hay múltiples acciones que se pueden llevar a cabo a día de hoy, en el artículo hemos visto los principales canales, pero hay más y para cada sector hay que analizar, por ejemplo, los blogs más influyentes que existen. La tecnología está a disposición de la empresa, aquella que se adelante en considerar las redes sociales como medios cardinales y destine los recursos necesarios para incorporarlos a la dinámica de la comunicación disfrutará de una importante ventaja competitiva en su sector.